Como la mayoría de poblaciones catalanas, Talamanca nació y se crió en la sagrera, es decir, en el espacio de la inmunidad que hay alrededor de las iglesias. En el caso de este municipio, sin embargo, la sagrera aún tiene una importancia especial porque no sólo facilitó la creación de la aldea, pero en el siglo pasado también nos ha permitido aprender un poco más sobre la historia de sus habitantes. En 1986, durante una remodelación de la Plaza de la iglesia, fue localizar una fosa alargada con los restos de cadavèriques de cien personas. En principio, se pensó que serían los restos de soldados asesinados durante la batalla de Talamanca. Después de la investigación arqueológica que lo llevó a la Universidad de Barcelona, sin embargo, demostró que la mayoría de los cuerpos eran de la pestilencia era negra en los siglos 14 y 15, que causó graves estragos a la población.